Antes de introducir el aprendizaje cooperativo en el aula, deberemos preparar mínimamente al grupo-clase, e ir creando, poco a poco, un clima favorable a la cooperación, la ayuda mutua, la solidaridad…

Se trata de incrementar, paulatinamente, la conciencia de grupo, y de programar una serie de dinámicas de grupo y otras actividades que faciliten un clima favorable y contribuyan a crear esta “conciencia de grupo” colectiva.

Por tanto, no se trata de llevar a cabo actuaciones aisladas. Mas bien, se trata de algo que debemos tener en cuenta en el “día a día” del grupo mientras llevamos a cabo las distintas actividades programadas.

Teniendo en cuenta las indicaciones del Programa CA/AC (Cooperar para Aprender / Aprender a Cooperar) presento a continuación las siguientes dinámicas:

Para fomentar el debate y el consenso en la toma de decisiones podemos utilizar

La bola de nieve:

Cada alumno o alumna elabora individualmente un listado con 3 temas sobre los que les gustaría trabajar. A continuación formamos distintos equipos, y cada equipo elige un secretario o secretaria que va anotando las propuestas. Una vez recogidas todas las aportaciones en cada equipo, hacemos una puesta en común en el gran grupo, y por turnos rotatorios se va elaborando un listado con la participación de todo el grupo. Después, agrupamos y sintetizamos las propuestas. Con el listado que nos quede, debatimos sobre el tema que vamos a elegir usando tres criterios: importancia, urgencia y posibilidad de realización.

El grupo nominal:

El docente explica claramente cuál es el tema o el problema sobre el cual hace falta centrar toda la atención. Durante unos cinco minutos, cada participante, individualmente, ha de escribir propuestas o sugerencias que le vienen a la cabeza sobre el tema o el problema. El docente pide a los participantes, uno por uno, que expresen una de las ideas que han escrito y las va anotando en la pizarra. Al final, todas las ideas deben quedar recogidas en la pizarra, siguiendo el orden alfabético: la primera idea aportada es la A, la segunda la B, la tercera la C, etc. El paso siguiente consiste en qué cada participante puntúe las ideas expuestas (con un 1 la que considera más importante, con un 2, la segunda en importancia, con un 3, la tercera, y así sucesivamente hasta haber puntuado todas las ideas expuestas). Al final, se suman las puntuaciones de cada idea. De este modo se puede saber cuáles son las más valoradas por todo el grupo.

Opiniones enfrentadas:

Después de elegir el tema, se divide la clase en tres grupos de trabajo: ”A” a favor de una de las posiciones, “B” a favor de la otra posición y “C” moderador y conclusiones. Posteriormente se hace la selección de materiales, y se dedica un tiempo a preparar el debate. Los subgrupos “A” buscarán argumentos a favor de la opinión A, e intentaran buscar aquellos otros que resten validez a los argumentos que apoyan la opinión contraria. Igual los subgrupos “B”, respecto A. Mientras los subgrupos “C” con el material informativo recogido prepararán la conducción del debate.

Para favorecer la interrelación, el conocimiento mutuo y la distensión podemos utilizar

Cadena de nombres:

Esta dinámica es muy simple. Comenzará un alumno o alumna diciendo su nombre, y luego el de al lado repetirá su nombre y el suyo; quien le siga deberá hacer lo mismo, nombrar a sus dos compañeros o compañeras precedentes y agregar el suyo, así hasta incluir a todo el mundo. Una variante para mayor diversión, es que cada alumna o alumno, después de decir su nombre, agregue un sonido particular; por ejemplo maullar, chistar los dedos, aplaudir, etc. Esto dificulta aún más la cadena, pero será muy divertido.

La pelota:

Se trata de un juego para que los participantes aprendan el nombre de todos sus compañeros y compañeras, durante los primeros días del curso. Se dibuja un gran círculo en el suelo de la clase. Un alumno o una alumna se coloca dentro del círculo, con una pelota. En voz alta dice su nombre y a continuación dice el nombre de un compañero del grupo, a quien pasa la pelota, y se sienta a continuación dentro del círculo. Si no sabe el nombre de nadie, no le pueden ayudar y ha de ir pronunciando nombres hasta que acierta alguno. El que ahora tiene la pelota, se coloca de pie dentro del círculo y hace lo mismo: repite su nombre y pronuncia el nombre de otro compañero o compañera, a quien le pasa la pelota y seguidamente se sienta dentro del círculo. Esta operación se repite hasta que todos los participantes están sentados dentro del círculo.

Dibujar la cara con las letras del nombre:

Cada alumna o alumno deberá dibujar su cara a partir de las letras de su nombre. Estas caras se recogerán, se mezclarán y se repartirán al azar entre los alumnos. A continuación, cada persona deberá buscar a la persona cuya cara le ha tocado. Finalmente, se pueden exponer las caras de todos los estudiantes del grupo en el corcho de la clase.

Puzles de adivinanzas, versos o refranes:

Se le da a cada estudiante una parte de la adivinanza, verso o refrán. El número de partes debe oscilar entre dos y cuatro. La actividad consiste en buscar por la clase a los compañeros o compañeras que tienen la parte o partes para completar el texto. Se sentarán juntos, hablarán entre ellos y se harán unas preguntas de conocimiento mutuo. Finalmente cada grupo leerá su texto completo y se presentarán mutuamente, dando datos sobre su nombre, edad, aficiones, etc.

La tela de araña:

Todos los alumnos y alumnas se colocan en un corro. La docente tiene un ovillo de lana y es la primera que se presenta, diciendo su nombre y destacando algún aspecto de su personalidad o alguna afición. Después, agarrando el extremo del ovillo, lanza éste a uno de los alumnos que también se presenta, sosteniendo el hilo y lanzando de nuevo el ovillo. Al final, se habrá creado una tela de araña y se destacará por parte del profesor o de la profesora que todos somos importantes para sostenerla y que si uno de nosotros falla y suelta el hilo todo se deshace. Formamos un grupo en el que la colaboración de cada uno es necesaria.

La maleta:

Diariamente las niñas y niños de forma natural y espontánea traen al cole libros, dibujos, objetos personales, flores, textos… En la asamblea de la mañana, en un tiempo estipulado, los enseñan a sus compañeros y compañeras, les explican lo que significan, leen sus textos, se regalan cartas, dibujos…

La entrevista:

Nos inspiramos en esta dinámica con el objetivo de ahondar en el conocimiento mutuo. La actividad gira en torno a las vacaciones de verano, utilizando la dinámica de la entrevista. Les pedimos a los niños y niñas que traigan una foto del lugar de sus vacaciones para que les facilite la evocación de sus experiencias; estas fotos deben venir con una pequeña explicación: lugar, personas que salen, qué hacen… Hacemos parejas al azar, y los alumnos y alumnas que forman cada pareja deben hacerse preguntas los unos a los otros, contarse cosas sobre sus vacaciones. De esta entrevista cada uno de ellos debe sacar bastante información de las vacaciones del otro y luego lo debe explicar oralmente al resto de la clase. Además, también pueden escribir un pequeño texto que acompañe la foto de su amigo o amiga.

Las páginas amarillas:

Primero en asamblea cada niño o niña piensa algo en lo que es realmente bueno o buena, lo que le sale muy bien y se siente capaz de enseñarlo a los demás para que puedan aprenderlo. Una vez que todos tienen claro cuál es su punto fuerte, en aquello que destacan, realizamos un trabajo gráfico de lenguaje publicitario que combine la palabra escrita y la fotografía. Y al final el resultado puede ser un libro de la clase, que, como todas las producciones colectivas, viaje por turno cada día a la casa de un alumno para poder compartirlo con su familia. Estas producciones colectivas ayudan, además, a cohesionar la comunidad escolar al hacer participes a las familias. Todas estas producciones grupales tienen este efecto cohesionador.

¿Quién es quien?:

A cada alumno o alumna se le pasa una ficha con frases incompletas sobre sus actitudes, comportamiento, forma de pensar… respecto al equipo y al grupo clase en general. El docente recoge las fichas completadas y asigna un número a cada una. Luego reparte una ficha a cada estudiante el cual debe identificar al autor de la ficha a partir de lo que ha dicho al completar las frases de la ficha y anotar su nombre en el lugar indicado. El docente comprueba si coincide con el número asignado. Finalmente se reflexiona en gran grupo sobre esta dinámica.

El blanco y la diana:

Los estudiantes ya están divididos en equipos de base. Esta dinámica se puede realizar en alguna de las primeras sesiones de trabajo en equipo, para explicarse cómo son y conocerse mejor.

En una cartulina grande se dibujan una serie de círculos concéntricos (el “blanco”) (en tantos como aspectos de su vida personal y manera de ser de cada uno quieran poner en común, desde su nombre hasta cuál es la asignatura que les gusta más y la que les gusta menos, pasando por su afición preferida y su manía más acentuada, su mejor cualidad y su peor defecto, etc.), y se dividen en tantas partes como miembros tenga su equipo de

base (cuatro o cinco). En una de las cuatro o cinco partes del círculo central (la “diana”) cada uno escribe su nombre; en la parte del círculo que viene a continuación, su mejor cualidad y su peor defecto; en la siguiente, su principal afición y su principal manía, etc. Al final han de observar lo que han escrito y ponerse de acuerdo sobre los aspectos que tienen en común y, a partir de ahí, buscar un nombre que identifique a su equipo.

Para facilitar la inclusión de algún compañero o compañera encontramos

Red de apoyos entre compañeros y compañeras:

Trata de organizar un sistema constituido por grupos de alumnos o alumnas que voluntariamente ofrecen su apoyo a un compañero con alguna dificultad. Se trata de un apoyo material (ayudarle a desplazarse, por ejemplo), apoyo moral (animarle, estar con él en los ratos libres, como por ejemplo durante la hora del patio, en las excursiones o en las visitas…), apoyo educativo (ayudarle en las tareas escolares…), etc.

Círculos de amigos o amigas:

En cuatro círculos concéntricos se anotan, en el círculo central, el nombre de la persona o personas con quien mantienen una relación de amistad más profunda; en el círculo más periférico, se

anotan los nombres de las personas con quienes mantienen en el centro una relación más “circunstancial”, como por ejemplo algún profesor o alguna profesora, alguien del personal no docente, etc.; y en los círculos intermedios, el nombre de sus amigos y amigas, según el grado de amistad que mantienen con ellos.

Contratos de colaboración:

Cuando un estudiante se integra en un grupo del “sistema de compañeros y amigos” se le pide que firme una especie de contrato en el cual se especifica a qué se compromete (el apoyo que se compromete a dar a un compañero de su mismo grupo, tenga o no alguna discapacidad) y quien le substituirá en el caso que algún día no pueda cumplir su compromiso.

Comisión de Apoyos:

Formarán parte de ella, por turnos, todos los estudiantes del grupo, tengan o no alguna discapacidad. El objetivo de esta comisión, que se reúne periódicamente, es determinar de qué manera se pueden dar más apoyo mutuo, de forma que su grupo de clase se convierta cada vez más en una “pequeña comunidad” de aprendizaje, cada vez más acogedora.

Para mostrar la importancia de trabajar en equipo y demostrar su eficacia

Trabajo en equipo: ¿Sí o no?

Se trata de que los alumnos y las alumnas hagan memoria de las experiencias en trabajos en equipo en cursos anteriores. Se divide la pizarra en dos partes con una línea vertical. En una parte se va a escribir “Aspectos positivos, recuerdos agradables” y en la otra, “Aspectos negativos, recuerdos desagradables”. Finalmente se pide al grupo que analice lo que se ha escrito en cada columna alrededor de la cuestión “Trabajos en equipo: ¿Sí o no?”.

Mis profesiones favoritas:

Cada alumno o alumna que participa en la actividad piensa tres profesiones que les gustaría – o no les desagradaría del todo- poder ejercer en el futuro. Una vez escritas las profesiones en la pizarra, los participantes se agrupan en equipos de cinco o seis miembros cada uno, eligen una profesión y responden a las siguientes preguntas: ¿En qué consiste ésta profesión?, ¿para hacer la mayoría de las tareas, los que ejercen esta profesión necesitan la colaboración de alguna otra persona?, ¿los que ejercen esta profesión, es mejor que sepan trabajar en equipo?, ¿alguien os ha enseñado en la escuela a trabajar en equipo?.

El juego de la Nasa:

Un grupo de cinco astronautas ha tenido un accidente con su nave espacial en la Luna y ha tenido que abandonarla. Tiene que recorrer a pie una distancia de 300 Km hasta llegar a otra nave que les llevará a la Tierra.

De todo el material que tenían en la nave sólo han podido aprovechar 15 objetos que encontrareis en el cuadro adjunto.

Su supervivencia depende de saber decidir y seleccionar los objetos más imprescindibles y que más útiles les puedan ser para el trayecto a pie que tendrán que hacer. Tenéis que hacer una clasificación de los objetos de mayor a menor importancia porque la tripulación se los lleva en la travesía que tendrán que hacer hasta llegar a la otra nave. Poner un 1 al objeto más importante, un 2, al segundo en importancia… y así hasta que pongáis un 15 al objeto menos importante.

Para preparar y sensibilizar al alumnado para trabajar de forma cooperativa

Mundo de colores:

Todos los participantes se colocan de espalda a una pared, todos tendrán los ojos cerrados y permanecerán en silencio. A cada uno de los participantes se colocará una pegatina a la frente de manera que no pueda ver que color le ha tocado. Cuando todos los participantes tengan pegatina se pedirá a todos que abran los ojos y les diremos que tienen dos minutos para agruparse. Habrá que dejar alguien sin pegatina o con un color diferente a todos los demás. Al formar grupos tendemos a hacerlos de manera homogénea, agrupándonos con los amigos o aquellos iguales a nosotros, y muchas veces, aunque de manera involuntaria, a discriminar a aquellos que son diferentes. Si nos agrupamos con aquellos que son iguales y piensan igual se produce una homogeneidad en los discursos empobreciendo el aprendizaje.

Referencias bibliográficas:

  • Ferreiro, R. (2003). Estrategias didácticas del aprendizaje cooperativo: el constructivismo social : una nueva forma de enseñar y aprender. México: Trillas.
  • Johnson, D. W., Johnson, R. T., & Holubec, E. J. (1999). El aprendizaje cooperativo en el aula. Buenos Aires: Paidós.
  • Pujolás i Maset, P. (2010). Aprender juntos alumnos diferentes: los equipos de aprendizaje cooperativo en el aula. Barcelona: Octaedro.